Sigo, con esta reseña de películas que han dejado una marca indeleble en mi espíritu como amante del cine, del buen cine para ser claros, compartiendo con todos los #blurtians cinéfilos de esta hermosa Comunidad algunos películas bellísimas que han dejado su marca indeleble en la historia del cine.
Películas vistas en mi primera juventud la gran mayoría -muchas veces después con el correr de los años las he vuelto- y me he sorprendido a mi mismo con los recuerdos que todavía conservaba intactos en mi mente, a pesar de los años transcurridos.
Escenas de las cuáles me recuerdo como si el tiempo no hubiera pasado. Tal vez porque cada uno de nosotros ha transitado, en su juventud, esa etapa en la cuál los problemas no existen o son de mínima envergadura. El pasar del tiempo nos ha obligado a concentrar nuestra atención en problemas más urgentes haciendo pasar los restantes a un segundo plano.
Hoy les quiero comentar una película que me impresionó vidamente en los años ochenta cuando la ví por primera vez. Hace no muchos años la volví a ver con el mismo entusiasmo de la primera vez.
Estoy hablando de El Crimen de Cuenca, una obra cinematográfica verdaderamente monumental de Pilar Miró.
El argumento de la película está basado en una historia rea: en 1913 los pastores Gregorio Valero Contreras y León Sánchez Gascón, amigos y vecinos de Osa de la Vega (Cuenca) son detenidos como responsables de la muerte de José María Grimaldos López, apodado "El Cepa" pastor y antiguo compañero de equipo (en realidad desaparecido por su propia voluntad).
El pueblo junto a la mujer de la presunta víctima los acusa reuniendo pruebas falsas contra ellos y los dos hombres terminan por confesar el crimen tras numerosas torturas bajo la promesa de que así haciéndolo evitarán la pena capital en cambio de la condena a dieciocho años de prisión. Hasta aquí la crónica policial.
Reseña
In the best style of the stories sung by medieval minstrels, in this case it is a blind man who relates - at the beginning of the film - in one of his romances the events that occurred some years before in the province of Cuenca.
The plot then begins to unfold with the disappearance of the presumed victim when his mother, Juana López, goes out to look for him, hoping to find him on the banks of the river where he had said he was going to bathe.
A few days later (and this is where the film's humanist and critical touches towards a society with rural roots, deeply ignored and tied to age-old convictions really begin) Juana and her husband, Anselmo, go to the Duty Court in Belmonte (Cuenca) to report the disappearance of their son, even assuring the judge that he has probably been murdered because he had gone to take a bath and had not returned. Ignorance and superstition blend admirably in a context of social backwardness and mutual distrust.
Al mejor estilo de las historias cantadas por los juglares medievales en este caso es un ciego que relata -iniciando la película- en uno de sus romances los sucesos ocurridos unos años antes en la provincia de Cuenca.
De seguido la trama comienza a desarrollarse con la desaparición de la presunta víctima cuando su madre cuando Juana López sale a buscarlo esperando encontrarlo a orillas del río donde había dicho que iba a bañarse.
Algunos días más tarde (y aquí comienzan verdaderamente los toques humanistas y críticos del film hacia una sociedad de raigambre rural, profundamente ignorada y atada a convicciones milenarias) Juana y su esposo Anselmo, van al Juzgado de Guardia de Belmonte (Cuenca) para denunciar la desaparición de su hijo, incluso aseguran ante el juez que probablem,ente haya sido asesinado porque había ido a tomar un baño y no había regresado. Ignorancia y superstición se mezclan admirablemente en un contexto de atraso social y mutua desconfianza.
Algunos advierten que la última vez que lo vieron era en compañia de dos braceros, Gregoria y León, que trabajaban para un terrateniente local.
Los padres van a ver a los braceros para pedirles explicaciones y todo termina con un altercado, ya que no es la primera vez que el joven hacía lo mismo.
Odios, viejos rencores y desconfianza se aúnan para que los dos hombres sean acusados del delito, abrumados por las pruebas de antecedentes penales en su contra ya que ambos habíanatacado a uno de los recaudadores del diputado Contreras durante las últimas elecciones, aunque luego habían sido sobreseídos.
Reelegido diputado Contreras convence al juez para emanar una orden de captura contra los dos sospechosos que son detenido y sometidos a torturas inhumanas para hacerlos confesar, e incluso los ponen a uno contra otro, prometéndoles indulgencia al que delate a su compañero.
Las pesquisas continúan en los alrededores del rio tratando de encontrar, infructuosamente, el cadáver.
Ante una presunta denuncia de donde puede estar enterrado El Cepa ambos son conducidos hasta el cementario y ante una multitud que los agrede verbalmente y trata de lincharlos proceden a desenterrar los restos de una fosa que, al final, se revelan no son los del Cepa.
Dolores, la propia mujer de uno de los detenidos, es obligada a entrar en la conspiración y declarar falsamente en su contra, bajo la amenza de que si así no lo hace verá morir de hambre a su pequeña hija.
Finalmente no obstante la falta de pruebas y las torturas y humillaciones recibidas, ambos son condenados a dieciocho años de cércel.
El juglar, en este caso el ciego, cierra la historia de su romance del -aparente-cruento asesinato que concluye con los criminales en las cárceles de Cartagena y Valencia.
Diez años más tarde el primero en recobrar la libertad por buena conducta es Gregorio que vuelvce a su casa pero no saluda a su mujer que lo delatado injustamente, aunque con la amenaza de que le quitaran a su hija.
Un hecho, aparente de poca trascendencia, comienza a echar luz sobre el misterio. Don Rufino, el párroco, recibe una carta de Mira de la Sierra y se la muestra al diputado y hombre fuerte del pueblo Contreras, donde le piden desde otra parroquia la partida de nacimiento de José María Grimaldos López, apodado "El Cepa" -el presunto asesinado- y la partida de defunción de Juana, su madre porque Grimaldos desea casarse.
Tratando de descubrir (o esconder) la verdad Contreras aferra la carta del párroco y le piede que se olvie de la misma. Sin embargo es demasiado tarde para ocultar la secreto porque el párroco lo había confidado previamente a más de uno en la parroquia.
Mientras tanto la Guardia Civil va a buscar al Cepa que se está preparando para la fiesta de casamiento (ya tiene tres hijos de la mujer con la que convive) y también va a buscar a Gregorio y León, a uno para que declare y al otro para liberarlo.
El 10 de julio de 1926 el Tribunal Supremo emite la sentencia definitiva de revisión del caso declarando la nulidad de la sentencia condenatoria y proclamando la inocencia de Gregorio Valero y León Sánchez.
Pero lo mejor y más conmovedor es el final de la película cuando los tres van camino al juzgado y el Cepa se encuentra a mitad de camino entre Gregorio y León. Ambos se miran por un instante y corren a abrazarse mientras el Cepa -en el medio- aterrado tiembla y piensa que quieren atacarlo por los infortunios y las injustas acusaciones sufridas.
Intérpretes y personajes.
Amparo Soler Leal como Varona, esposa de Gregorio
Héctor Alterio como Juez Emilio Isasa
Daniel Dicenta como Gregorio Valero
José Manuel Cervino como León Sánchez
Mary Carrillo como Juana, madre de José María
Guillermo Montesinos como José María Grimaldos «El Cepa»
Fernando Rey como Diputado Francisco Martínez de Contreras
Mercedes Sampietro como Alejandra, sirvienta del juez Isasa
Assumpta Serna como Manuela, esposa de José María
The book that inspired the film by Pilar Mirò
Mi Opinión.
La película es un duro alegato contra la tortura llevada a cabo por miembros de la Guardia Civil y se da a entener que una práctica usada a menudo por la misma.
La minuciosidad con que son descriptas las torturas llevó a que los representantes de la Unión de Centro Democrático (UCD) solicitara su secuestro y puesta a disposición de la jefatura militar.
Finalmente y después que su propia directora Pilar Miró fuera sometida a un proceso militar, la película es estrenada a mediados de agosto de 1981, cargando sobre sus espaldas el reconocimiento unánime de la crítica cinematográfica mundial y el triste reconocimiento de ser la única película española prohibida durante la democracia, tras la desaparición de la censura en 1977.
0 Comments:
Publicar un comentario